arte-sano
Hace un tiempo me choqué en instagram con el perfil de Aniko, una chica que descubrí hace muchos años porque se largó a viajar como estilo de vida, cuando aún no era una opción real para todes. Menos para una mujer. Escribió varios libros también. Me gusta leerla aunque jamás compré un libro suyo. Ahora, en realidad hace meses, me suscribí a unas cartas que manda por mail. Una por mes, vamos por la quinta. Este fragmento es de su tercera carta, que recién hoy leí. Suelo acumularlas, esperando que llegue el momento indicado para leerlas. Afuera quiere llover, es un domingo ya anochecido. Me ilumina tenuemente la cálida luz de un velador y del otro lado, la vela del hornito, que también aromatiza. Siempre, en todas las casas por las que pasé, tuve o me hice un rinconcito así. Me da paz. Últimamente no habito estos lugares, quizás porque a esta hora estoy trabajando y con la luz blanca al palo. Me gustaría terminar más temprano, dormirme antes, sentir que descanso a la noche. Este fragmento me gustó porque me recordó algo que para mi siempre fue una certeza: el tiempo (nuestra vida) se va a cada instante. Es fundamental ser conscientes de qué priorizamos. Este año trabajé como nunca antes y espero que el año que viene sea distinto. Me gustaría tener más tiempo para mí, para reencontrarme. Para generarme y disfrutar de estos espacios, estos rituales. Hacerme el mate, prender la velita, llenar de agua el hornito, tres gotitas de aceite esencial. En general, musica lofi o alguna tranqui que acompañe, hoy me olvidé. Disfruto de esta quietud, es creadora. Permite que sucedan cosas. Si pudiera, este año me desprendería de las ataduras. Las propias, las mentales, las que me impongo en el día a día. Me gustaría cultivar más certeza para el año que viene. Este fue un año extraño, sacrificado, de energía densa. Ojalá el próximo sea más liviano. Ojalá, sea momento de cosecha. De renovar la tierra, sembrar otras cosas que aporten nuevos nutrientes. Que la imagen que tengo coincida con quien soy. O se acerque más. Que el pasado no me atormente. Que sea todo presente.







